Roma, 6
de marzo de 1527.-A consecuencia de las negativas del Papa Clemente VII a
abandonar la liga de Cognac, el ejército imperial se apodera de Roma y la
saquea. La liga de Cognac o Clementina que une a los Estados Pontificios,
Francia y Venecia, se forma en mayo de 1526 con el objetivo de expulsar a los
españoles de la península italiana.
Dos meses
después Florencia y Francisco Sforza se alían con la liga. El emperador Carlos
V de Alemania envía en septiembre de 1526 una carta abierta al colegio cardenalicio,
manifestando su disgusto. Pero como el pontífice se mantiene firme en su
postura, las tropas imperiales formadas fundamentalmente por alemanes luteranos
para quienes la figura del papa no significa nada, y descontentos por el
retraso en las pagas que se le debían, atacan y saquean Roma.
Clemente
VII sitiado en el castillo de San Angelo es obligado a capitular, pero el duque
de Borbón, jefe de los imperiales, muere en el combate. Así la cabeza de la
cristiandad sufre en su propia sangre las consecuencias de su actitud oscilante
respecto a los príncipes cristianos.
Estos
sucesos producen honda impresión en la opinión pública occidental. El saqueo, a
manos de soldados que han perdido a sus jefes se ha transformado en una orgía
de sangre.
Las múltiples
violaciones, torturas y pillajes hacen exclamar a un veneciano de la época
<<El Infierno no es nada si se le compara con la visión de la Roma actual.

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