domingo, 6 de abril de 2025

LAS MARAVILLAS ARQUITECTÓNICAS

    Lunes día 7 de julio de 2007 - Noticia procedente del periódico                                       Diario de Córdoba.

 

            


La Mezquita de Córdoba está entre las siete maravillas de España junto a la Catedral de Burgos, el Acueducto de Segovia, las Casas Colgantes de Cuenca, la Catedral de Sevilla, la Muralla de Ávila y la Alhambra de Granada.

Así lo han decidido los Internautas en una encuesta a través de Internet organizada por Telecinco, a la sombra del concurso, de repercusión mundial, para elegir las siete maravillas, lista en la que, como ya informaba ayer el periódico, finalmente, no se incluyó la Alhambra.

OTRAS MARAVILLAS DEL MUNDO.

Como la nueva lista de las Maravillas del Mundo, la de las Maravillas de España, no cuenta con el respaldo de organismos oficiales. 

En el caso de la iniciativa de la Fundación New7Wonders, la Unesco se ha encargado de aclarar que no responde de este evento, al que  numerosas críticas lo han acusado de ser un estricto negocio comercial.

En el caso de la encuesta de Telecinco, la idea no nació con tantas pretensiones, y en cualquier caso ha servido para recordar que en España existen numerosos monumentos dignos de ser considerados maravillas.

En ese sentido, la Mezquita de Córdoba ha competido con otros veintidós monumentos. Además de los siete seleccionados, entre los aspirantes también estaban seleccionados  El Escorial, la Cueva de Altamira y el Parque de Güell de Barcelona.

En la web de Telecinco se recuerda que la antigua Mezquita fue convertida en el siglo XIII en la actual Catedral de Córdoba, y añade que constituye el monumento más importante de la arquitectura  hispano musulmana.

Además, explica que es la tercera mezquita más grande del mundo, por detrás de  Casablanca y la Meca, con una superficie de 23.000 metros cuadrados.

Mezquita Azul de Estambul.

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HOMBRES DE ARMAS Y PEONADAS EN LA EDAD MEDIA

 

 

El desarrollo de los reinos peninsulares va creando unas formaciones militares propias con la estructura clara de un ejército bien organizado, sustento del orden establecido.

En esencia, los ejércitos de los reinos cristianos peninsulares cuentan con tres tipos de elementos: hombres de armas (lanzas), caballería  ligera jinetes,  e infantería (peones). 

El núcleo principal lo forman los caballeros, el primero de los cuales es el rey y que tienen la obligación de asistir a la llamada de su señor con su mesnada o peonada.

Los caballeros tienen sus armas propias (espada, daga, lanza, azcona y cuchillo de misericordia) y una vestimenta especial para el combate. Compuesta por el yelmo, las brafoneras, la malla de escamas de hierro, el pespunte, la loriga, la adarga o el escudo, la gambax de cendal, las trabuqueras, y el almófar.



Los peones están ligados por vínculos de dependencia o por dinero a los señores, e incluso al propio rey (villano) y tienen la obligación de guardar armas en su casa y de acudir a la llamada de su señor,  so pena de graves castigos.

La obligación de poseer armas en una sociedad como la peninsular siempre en guerra, se extiende a todos los estamentos sociales, así como la obligación de prestar una especie de servicio militar.

Este último aspecto empieza a encontrar ciertas disposiciones reguladoras, a partir del siglo XIII, en las que se refleja  incluso la forma de librarse del servicio militar a cabo de un elevado precio que normalmente se cifra  en el valor de la soldada de un mercenario.

Los ejércitos medievales, reflejan en sus ordenanzas y modo de organizarse tomadas del modelo de las cruzadas a Tierra Santa, como en la Corona de Aragón o de los musulmanes o bien de la antigüedad clásica, como el orden de acampada que se practica mucho en Castilla.

Los mercenarios son un elemento muy importante de los ejércitos de ésta época. Ellos configuran en mayor o menor medida las tropas  peninsulares, como lo demuestran los almogávares de la Corona de Aragón o los musulmanes empleados por Castilla.

Ni quito ni pongo rey, pero defiendo a mi señor Beltran de Guesclin 

A veces se llaman incluso a mercenarios extranjeros, como las Compañías Blancas de Beltrán de Guesclin en la guerra castellano aragonesa.

Las actividades bélicas y las mesnadas llegan a alcanzar tal importancia en ésta época , que se prohíbe tomar o retener las armas  de una persona  como pago de sus deudas.

Poco a poco, el ejército irá evolucionando hasta quedar en manos de los caballeros, únicos que pueden permitirse el lujo de soportar los gastos del equipo bélico.

Los peones quedan reservados para proporcionar bases económicas que permitan el desarrollo de la guerra y como reserva armada  en los momentos de peligro. Cuando llega la hora de repartir los botines, solo los caballeros salen beneficiados.

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EL NOBLE DEPORTE DE LA MONTERÍA

 

      

 

Hacía mediados del siglo XIV aparecen dos obras dedicadas a la caza: Libro de Cetrería o de las aves y Libro de Montería.

El primero es una obra de Pedro López de Ayala (1332-1407), libro muy importante para el estudio de las costumbres y de los ejercicios caballerescos.

Aparecen en él observaciones relativas  a la historia natural y a la geografía, y también destaca por el rico vocabulario de cetrería que contiene.

El Libro de montería es una obra que se atribuye a Alfonso XI y de la que se conservan manuscritos en la Biblioteca Real de Madrid.

Se halla dividido en tres libros. El primero trata sobre las actitudes que deben tomar los monteros, tanto a pie como a caballo, y la persecución que se ha de llevar a cabo a las distintas piezas.

En el segundo se habla de las heridas, mordeduras y quebraduras y de los cuidados que hay que tener con los perros, parto, alimentación, enfermedades. etc.

En el tercer libro se describen los montes <desde todo el señorío de Castilla y de León y en algunos casos de Granada>.

La caza era un deporte de los nobles del que también puede citarse la especialidad llamada altanería, con el uso de azores; matar una de estas aves se castigaba con pena capital.


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sábado, 5 de abril de 2025

AÑO 1336 GUERRA ENTRE ESPAÑA Y PORTUGAL

 



Alfonso IV de Portugal declara la guerra a Castilla, tras el cerco de Lerma, que se ha declarado vasallo del rey de Portugal. No es más que una simple excusa para ampliar su territorio.


Las acciones portuguesas se limitan a cercar Badajoz (1336), con el objeto de distraer el cerco de Lerma, pero no tiene éxito.

Las tropas de Alfonso XI de Castilla ni siquiera se presentan en la frontera occidental castellana; un grupo de nobles y los ejércitos de los concejos de Sevilla derrotan a los portugueses en Villanueva de Barcarrota (1337), al tiempo que Badajoz mantiene su defensa sin dificultades.

Ante el el giro que presentan los acontecimientos, Alfonso IV renuncia a sus intenciones y pone fin a la contienda.

Sin embargo Alfonso XI decide aprovechar la oportunidad brindada para arremeter a su vez contra Portugal.

Alfonso utiliza el desea de castigar la actitud portuguesa, y proyecta una entrada doble en este reino s través de Galicia y Ciudad Rodrigo.

No se desarrolla una guerra en toda regla sino que se suceden diversas escaramuzas  y combates aislados que resultan decisivos, aunque si son perjudiciales para Portugal.

El Almirante castellano Alonso Jofre Tenorio derrota a la flota portuguesa, y realiza luego acciones de castigo en las cercanías de Oporto. 

En 1336 durante el reinado de Alfonso XI de Castilla, las tropas del rey Alfonsa IV de Portugal  sitiaron la ciudad de Badajoz, y poco después las tropas castellanas a la ordenes de Enrique Enríquez el Mozo, biznieto de Pedro Ponce de León el Viejo, señor de Marchena, y José Alonso Pérez de Guzmán, segundo señor de San  Lucar de Barrameda, derrotaron a las tropas del rey Alfonso IV de Portugal en la batalla de Villanueva de Barcarrota (Badajoz) y con su victoria obligaron al rey de Portugal a levantar el asedio de Badajoz.           

Llegados a este punto la reina portuguesa Beatriz, tía de Alfonso XI, intenta mediar en el conflicto, para lograr una pronta resolución. Sin embargo no consigue ningún resultado positivo, como tampoco lo logra una embajada del rey de Francia, dirigida por el Arzobispo de Reims y el Obispo de Rodec. 

Esta última tendrá cierto éxito a largo plazo, ya que entre sus pretensiones se cuentan las de obtener la cooperación de Castilla y Portugal contra los benimerines, y de conseguir la alianza castellana contra Inglaterra.

El conflicto luso castellano se extiende hasta 1338, en que los inconvenientes de la guerra, las vinculaciones familiares y la intervención pontificia acaban obligando a firmar la paz. 

Sellada en noviembre de 1338 en la ciudad de Mérida; la paz conduce a una eficaz cooperación entre los reinos de Castilla y Portugal, en lucha contra los musulmanes granadinos y africanos.



CASTILLA AÑO 1348 PROTECIÓN DE LOS VINOS CASTELLANOS.



Además de medidas jurídicas, las cortes de Alcalá de éste año  aprobaron otras disposiciones de tipo jurídico económico.

Una de ellas consistió en proteger los vinos castellanos e impedir la importación de caldos extranjeros.

Este será el siglo del auge de los viñedos. Ya desde principio de la alta edad media, tanto en la España cristiana como en  la musulmana (pese a las prohibiciones de índole religiosa), se había asociado la viña a otros cultivos, en un contrato entre el señor y el labriego que plantaba cepas en sus tierras a través de unas condiciones de plantación que, en Cataluña, se llamó  la conocida RABASA MORTA. (muerta cepa).


Tanto la zona de La Rioja, cómo la llamada Tierra del Vino (Zamora, Toro) y Aranda de Duero, eran grandes productoras de vinos.

El renacer de las ciudades y el auge de la economía de cambio convirtió el vino en un preciado objeto de comercio, que se llevaba a vender a las villas desde los campos cercanos.

Tanto el Fuero Real como las Partidas regulan minuciosamente el tráfico de los vinos.



PEDRO IV EL CEREMONIOSO

 

                        


Pedro IV el Ceremonioso nació el 5 de septiembre de 1336 en Balaguer (Cataluña), falleció el 5 de enero de 1387 en Barcelona, reinó durante 48 años, siendo el segundo reinado más largo de la Corona de Aragón.

Fue un rey culto, enérgico y diplomático, reorganizó las cortes, la administración y el ejército, aumentó el poder de la monarquía frente a la nobleza.

Se le conoce como el “Ceremonioso” por establecer protocolos para ceremonias reales, asimismo como con el apodo de  el “Punyalet,” por romper en público una ley con un puñal.

Fue coronado rey de Aragón, el acto de la coronación había sido precedido de algunos contratiempos, pues los familiares  (tíos) del futuro monarca habían pretendido y casi  obligado a que acudiera personalmente a Barcelona para jurar los usos de Cataluña, ya que según argumentaban, tal era la costumbre establecida y que habían seguido los antecesores.

Ante estas exigencias, los nobles de Aragón y el infante Jaime, instaron al pretendiente de la corona para que ante todo jurase en Cortes los fueros de Aragón, así como el privilegio de la Unión de los reinos de Aragón y Valencia y principal baluarte de su poder, peticiones estas a las que el monarca accedió.




La coronación de Pedro IV en Zaragoza se realizó en medio de una brillante ceremonia en la Aljafería. 

Pedro IV llegó a exigir a su cuñado Jaime III de Mallorca que le prestase vasallaje, pretendiendo incorporar a su reinos Las Islas Baleares. 

Para hacer frente a los cargos que se le imputaban, al rey Jaime mallorquín acudió a Barcelona, donde se le culpó de haber querido secuestrar a Pedro IV,  quedando retenida su familia. 

Como consecuencia de ello y a su regreso a la isla. Jaime III rompería los lazos de vasallaje y emprendería actos hostiles contra los catalanes y aragoneses en su reino. 

A raíz de todos estos sucesos en el proceso que se realizó contra él (1343), sería declarado culpable y todos sus estados confiscados.  En mayo de 1345 Pedro IV conquista Mallorca, el Rosellón y la Cerdaña. 


En 1349 Jaime III vende el señorío de Montpelier y demás posesiones de Occitania al rey Felipe VI de Francia, posteriormente desembarca en Mallorca para intentar recuperar el reino, pero es derrotado y muerto en la batalla de LLUCHMAYOR el 25 de octubre de 1349, donde también resulta herido y hecho prisionero su hijo Jaime. Con su muerte desaparecería los reyes privativos de Mallorca.

El reino de Mallorca  pasó a tener como soberanos a los reyes de Aragón. Después de la muerte de Jaime III fue sepultado en la catedral de Valencia por orden expresa de Pedro IV que pretendía evitar que fueran devueltos a la isla de Mallorca. Pasaron los años y por intervención personal del rey Alfonso XIII dispuso que los restos del monarca JAIME fueran trasladados y transportados  a Mallorca con todos los honores a bordo de la fragata Yañez Pinzón.

Los restos reposan actualmente desde el año 1947, en un sepulcro de piedra de alabastro de estilo neogótico en la Capilla de la Santa Trinidad de la catedral de Palma de Mallorca, en compañía de los restos de su abuelo el rey Jaime II  que se halla en otro sepulcro situado enfrente y en ambos lados de la capilla, realizados por el escultor catalán Frederic Mares en 1947   






viernes, 4 de abril de 2025

LOS DESAFIOS Y DUELOS

 

                              CRÓNICAS ANTIGUAS

 

Sevilla 1527, Se publica el anónimo Discurso contra el duelo que amplía con nuevas condenas, la ya extensa exposición de los preceptos civiles y eclesiásticos que reprueban dicho ejercicio.

La práctica del combate en duelo mediante el cual se pretendía tomar satisfacción por una ofensa o simplemente hacer una demostración de valor, persistía en España, pese a las continuas amonestaciones y prohibiciones que pesaban  sobre él desde hacía  muchísimo tiempo atrás 

Ya en el año 855, el Concilio de Valence (valencia), había condenado con la pena de muerte a todo participante en desafíos de ésta índole., además se tomaron numerosas medidas de disciplina eclesiástica.

 De nuevo el Papa Inocencio IV  prohibía ésa práctica en 1255 y todavía persistía en 1473, el Concilio de Toledo castigaba con la expulsión del seno de la iglesia a los duelistas.

De poco o de nada sirvieron los intentos de los Reyes Católicos  por poner fin a la avalancha de desafíos en España castigando a los incumplidores mediante aplicación de las normas de  una pragmática (ley), dictada en Toledo, según la cual se penaban a los que se enfrentaban a duelo y también  a sus padrinos con el destierro, la infamia y la pérdida de sus bienes. 

Por  parte Carlos I hubo de tolerar tales normas – viniendo a ser solamente como medio para vengar las injurias – aunque nunca quiso  ser  partidario de ésta medida,  porque así se lo recomendaron sus consejeros españoles.

No obstante durante el gobierno del emperador partieron repetidas iniciativas por parte de la iglesia y otras esferas sociales con el fin de frenarlos, siendo  el último monarca que concedió un <campo de honor> con su presencia, tal como preveían las leyes seculares de aquella época


La polémica en torno a los duelos, e incluso a la realización  de dichos enfrentamientos, continuaría vigente durante mucho tiempo todavía.

Un siglo después de la aparición del Discurso contra los duelos y desafíos, se publicaron los escritos por el sacerdote Luis Brochero,  quien reiteraba las críticas negativas.

Pero tampoco con este nuevo volumen de advertencias  se conseguiría concienciar a las mentes que defendían obstinadamente tales acciones